Cuéntame que harás después que estrenes su cuerpo, cuando muera tu traviesa curiosidad. Cuando memorices todos sus recovecos y decidas otra vez regresar, ya no estaré aquí en el mismo lugar. Si no tiene más que un par de dedos de frente, y descubres que no se lava bien los dientes. Si te quita los pocos centavos que tienes y luego te deja solo tal como quiere. Sé que volverás el día en que ella te haga trizas sin almohadas para llorar. Pero si te has decidido y no quieres más conmigo, nada ahora puede importar. Porque sin ti, el mundo ya me da igual.
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